Test de infidelidad

Sospechas algo y no sabes cuánto pesa. Veinte preguntas tranquilas para mirar en qué se apoya tu lectura, sin veredictos sobre nadie.

≈4 min Preguntas: 20

Two starlings perched face to face on a weathered wooden fence, surrounded by pink and white sweet peas in warm garden light.

Si estás aquí, es probable que algo en el día a día con tu pareja te dé vueltas y no sepas cuánto pesa. Este test no mide si eres buena o mala persona: mira qué has notado, qué has contrastado y qué se ha quedado solo en tu cabeza. Elige en cada pregunta lo que más se parezca a lo de hoy; se responden en unos cuatro minutos y al final aparece una lectura de tu propia lectura. ¿Cambia algo cuando ves cuánto de lo que sientes tiene detrás?

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Piensa en las últimas semanas junto a tu pareja. ¿Cómo está el cariño entre los dos?
A la hora de la cena, ¿cuánto te cuenta tu pareja de su día sin que se lo preguntes?
Estás con tu pareja hablando de cosas sin importancia, como el tiempo o la cena. ¿Cómo suena esa charla?
En una conversación sale el nombre de una persona concreta del entorno de tu pareja. ¿Qué pasa en ese momento?
Piensa en lo que has notado últimamente. ¿Has repasado explicaciones ajenas a una infidelidad, como el trabajo, la salud o la familia?
Piensa en la vida de tu pareja estos meses: trabajo, salud, dinero, familia. ¿Qué coincide con lo que has notado?
Cuando tú o alguien cercano pasan por una racha de estrés, ¿te suena parecido lo que ves ahora en tu pareja?
Cuando piensas en todo lo que te inquieta, ¿en cuántos momentos distintos te apoyas?
Si buscas el momento en que empezó esta inquietud, ¿qué encuentras?
Mira atrás, a tus relaciones anteriores. ¿Recuerdas haber sospechado algo parecido?
Tu pareja te da una explicación tranquila de algo que te inquietaba. ¿Qué te pasa después?
Sin ningún hecho concreto de por medio, ¿cómo llevas la seguridad de tu relación en un día normal?
Tu pareja llega media hora más tarde de lo previsto y no explica por qué. ¿Qué pasa por tu cabeza?
Cuando la inquietud ya está ahí, ¿te descubres guardando pequeños detalles que la respalden?
Aparte de la relación, ¿cómo está el resto de tu vida ahora mismo?
Cuando estás a solas, ¿hay alguna conversación con tu pareja que ya hayas ensayado en la cabeza?
De lo que te ronda la cabeza, ¿cuánto le has puesto a tu pareja sobre la mesa?
Imagina que esta noche propones hablar abiertamente de lo que te inquieta. ¿Cómo te sienta la idea?
Algo te da vueltas por dentro. ¿A quién acudes antes: a tu pareja, a alguien de confianza, a un buscador o a un test como este?
Recuerda si alguna vez hablaste con una pareja de un miedo parecido. ¿Cómo quedó?

Maryna Lyadneva psicóloga

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Cómo funciona este test

De dónde salen las preguntas, en qué se basa la escala y por qué el resultado no es un diagnóstico.

El test mide hasta qué punto está fundada, contrastada y apoyada en observaciones reales la forma en que una persona lee en este momento el comportamiento de su pareja, y no el comportamiento de la pareja.

Autora Maryna Lyadneva

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Metodología

El test parte de la investigación sobre lo fiable que resulta interpretar el comportamiento de una pareja como señal de infidelidad, y de la distinción entre la sospecha que responde a un hecho concreto y la que aparece por su cuenta. Las veinte preguntas forman cinco bloques de cuatro: lo observado de forma sostenida, lo contrastado con explicaciones habituales, si la sospecha se apoya en algo concreto, cómo influyen en la lectura el estado propio y la costumbre de imaginar lo peor, y si la inquietud se ha dicho a la pareja o se ha quedado en la cabeza.

Las preguntas están escritas para este test. El resultado indica hasta qué punto está observada y contrastada la interpretación propia, no lo que hace, siente o quiere la pareja: ningún cuestionario de autoinforme puede saberlo, e incluso la observación cuidadosa de conductas reales acierta poco más que el azar al distinguir la verdad del engaño. Refleja la interpretación de un momento concreto, no un rasgo estable. Para leer más: relaciones sanas (Healthdirect, en inglés) y celos (Wikipedia, en inglés).

El test no es un instrumento de diagnóstico ni sustituye a un especialista. Tampoco establece si la pareja es infiel, en ningún sentido, ni reemplaza una conversación directa con ella. Si las sospechas o los celos resultan muy dolorosos, se puede acudir a un psicólogo o a una psicóloga.

Preguntas

¿Puede este test decirme con certeza si mi pareja me es infiel?

No. Ningún cuestionario que rellena una sola persona puede establecer lo que hace otra persona, y ni siquiera la atención entrenada en conductas reales distingue la verdad del engaño mucho mejor que el azar. Lo que muestra este test es cuánto se sostiene en hechos y en comprobaciones tu lectura de hoy, no un veredicto sobre tu pareja.

¿Exagero o hay algo de verdad en lo que noto?

Son dos situaciones distintas: una sospecha que nace de algo observado, y otra que aparece por su cuenta y no se calma con explicaciones. Las dos se viven como reales. El test señala cuál de ellas pesa más ahora mismo en tu lectura, sin declarar la inquietud infundada ni confirmada.

He notado una cosa que me llamó mucho la atención. ¿No basta para tener certeza?

Un detalle llamativo sostiene menos que una imagen contrastada, porque un solo momento tiende a pesar más de lo que corresponde. Varias observaciones repartidas en días distintos y comparadas con otras explicaciones apoyan mejor una lectura, y de eso tratan justo las preguntas del test.

¿Qué hago con el resultado?

Tómalo como una descripción de lo examinada que está tu lectura hoy. Lo único que cierra de verdad la incertidumbre es hablar directamente con tu pareja, y el test no sustituye esa conversación: sirve, como mucho, para llegar a ella con las ideas más ordenadas.

Fuentes
  1. Rydell, R. J., & Bringle, R. G. (2007). Differentiating reactive and suspicious jealousy. Social Behavior and Personality: An International Journal, 35(8), 1099–1114. doi:10.2224/sbp.2007.35.8.1099
  2. DePaulo, B. M., Lindsay, J. J., Malone, B. E., Muhlenbruck, L., Charlton, K., & Cooper, H. (2003). Cues to deception. Psychological Bulletin, 129(1), 74–118. doi:10.1037/0033-2909.129.1.74
  3. Simpson, J. A., Ickes, W., & Blackstone, T. (1995). When the head protects the heart: Empathic accuracy in dating relationships. Journal of Personality and Social Psychology, 69(4), 629–641. doi:10.1037/0022-3514.69.4.629
  4. Bond, C. F., & DePaulo, B. M. (2006). Accuracy of deception judgments. Personality and Social Psychology Review, 10(3), 214–234. doi:10.1207/s15327957pspr1003_2