Test de emetofobia

Dieciocho escenas cotidianas y una pregunta tranquila: cuánto espacio ocupa hoy el miedo a vomitar en tu vida. Sin etiquetas y sin juicio.

≈4 min Preguntas: 18

A brown hare sitting on a lawn in warm light, beside a stone wall, a wooden gate and a garden bench.

Si estás aquí, quizá conoces esa sensación de oír la palabra vómito y notar que algo por dentro se pone en guardia. Este test no mide qué clase de persona eres: muestra cómo funciona ese miedo en ti, a través de dieciocho escenas cotidianas. En cada una elige la frase que más se parezca a lo que te pasa ahora; no hay respuestas mejores que otras. Al final verás qué lugar ocupa hoy ese miedo en tu día a día. Son unos cuatro minutos. ¿Y si tu miedo, además de pesar, fuera una forma de cuidarte?

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En el móvil aparece la noticia de un virus estomacal y te imaginas vomitando en plena calle. ¿Qué ocurre después?
En el autobús, la persona del asiento de al lado se pone pálida y se lleva la mano a la boca. ¿Cómo reaccionas?
En el patio de un colegio, alguien vomita a pocos metros de ti. ¿Qué distancia hay entre lo que sientes y lo que sentirías si te pasara a ti?
Dentro de una semana hay un viaje en autocar con un grupo grande. ¿Cuándo empieza tu preocupación por lo que pueda pasar durante el trayecto?
Alguien cercano te propone una excursión para el sábado con otras personas. ¿Qué haces antes de darle una respuesta?
Estás en el cine un jueves por la tarde y mañana coges un vuelo largo lleno de gente. ¿Cuánto te acompaña esa idea durante la película?
Pasas el día en una ciudad que no conoces, entre visitas guiadas y trayectos en metro. ¿Qué haces con las sensaciones de tu estómago?
Mientras esperas en la cola de correos notas un cosquilleo leve en el estómago. ¿Cómo lo interpretas?
En la oficina, una persona del equipo tose dos veces y comenta que no se encuentra bien. ¿Qué pasa con ese detalle en tu cabeza?
Te invitan a un concierto en un recinto abarrotado, con las salidas lejos de tu sitio. ¿Qué respondes?
Llegas a un teatro con la platea libre y sin sitios asignados. ¿Cómo eliges dónde sentarte?
Tienes una excursión con un grupo el domingo. El jueves oyes que por la zona anda un virus con vómitos. ¿Cómo queda el plan?
Vives con alguien y de pronto percibes un olor extraño en el pasillo. ¿Qué haces con esa duda?
Alguien te asegura que por tu barrio no circula ningún virus estomacal. ¿Cuánto te dura esa calma?
Sabes que alguien de tu edificio tuvo vómitos ayer. ¿Qué haces hasta quedarte en paz?
Te ofrecen un puesto que implica volar cada mes. ¿Cómo lo decides?
Repasa una semana cualquiera, con trabajo, recados y planes. ¿Cuánto espacio ocupa el miedo a vomitar en cómo la organizas?
Piensa en las veces que este miedo ha aparecido a lo largo de tu vida. ¿Cómo se reparte?

Maryna Lyadneva psicóloga

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Cómo funciona este test

De dónde salen las preguntas, en qué se basa la escala y por qué el resultado no es un diagnóstico.

El test mide, por autoinforme, cuánto se manifiesta en la vida diaria el miedo a vomitar, propio y ajeno, en seis facetas: miedo, inquietud anticipada, vigilancia corporal, evitación y hábitos de seguridad, búsqueda de tranquilidad e impacto cotidiano.

Autora Maryna Lyadneva

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Metodología

Lo que el test devuelve es una lectura de cuánto se nota hoy el miedo a vomitar en la vida diaria, sumando de 0 a 72 puntos las respuestas a dieciocho preguntas. Estas se reparten en seis facetas de tres preguntas cada una: cuánto espacio ocupa todo ello en la rutina, la búsqueda de tranquilidad en otras personas, la evitación y los hábitos de seguridad, la atención puesta en el cuerpo, la inquietud antes de un plan y el miedo propio y ajeno.

Se trata de un autoinforme contestado en una sola sesión y sin entrevista clínica, así que muestra el grado del miedo en el momento de responder y no su origen.

Las preguntas y los tramos de puntuación están escritos para este test, no tomados de un cuestionario existente, con la mirada puesta en cómo describen este miedo los modelos psicológicos publicados. Para leer sobre las fobias específicas en general hay dos páginas de consulta: una del Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos y otra de la enciclopedia médica MedlinePlus.

Este test no es una herramienta diagnóstica ni sustituye la valoración de un profesional de la salud mental. No diagnostica la emetofobia ni ninguna otra condición, y tampoco la confirma ni la descarta. El resultado recoge solo la intensidad de las manifestaciones cotidianas según lo que cada persona cuenta en un único momento; el diagnóstico lo establece únicamente un profesional, tras una evaluación presencial.

Preguntas

¿Qué precisión tiene un test online de emetofobia?

Al ser un autoinforme, depende de la sinceridad, del momento del día y de cómo se lea cada frase. Devuelve una lectura de cómo se nota hoy el miedo, no un diagnóstico, y no puede ir más allá de lo que una persona cuenta sobre sí misma.

¿En qué se diferencia el miedo a vomitar de la simple aprensión?

Con la aprensión, la idea resulta desagradable y ahí acaba. El miedo que llega a ser fobia pesa más que el riesgo real y empieza a mandar sobre los planes: se rechazan viajes, el sitio se elige por la puerta, la pregunta se repite.

¿Se puede trabajar este miedo y mejorar con el tiempo?

Cada persona lleva su ritmo, y no hay plazos ni método que sirva de garantía para todas. Aun así, muchas personas notan cambios, sobre todo cuando cuentan con el apoyo de un profesional de la psicología.

¿Puede este test decirme si tengo emetofobia?

No. Lo que recoge es cuánto se manifiesta el miedo en tu día a día, según tus respuestas. Saber si existe una fobia es otra cosa, que determina un profesional de la salud mental en una conversación clínica. Para leer sobre fobias específicas en general, el apartado de metodología reúne dos páginas de consulta.

¿Significa que algo va mal en mí si me da mucho miedo vomitar?

No. Es una reacción humana comprensible, y el miedo tiene distintas intensidades. Lo que invita a prestar atención no es el miedo en sí, sino el espacio que ocupa en tus planes; si ese espacio crece, hablarlo con un profesional es una opción.

Fuentes
  1. Boschen, M. J. (2007). Reconceptualizing emetophobia: A cognitive-behavioral formulation and research agenda. Journal of Anxiety Disorders, 21(3), 407-419. doi:10.1016/j.janxdis.2006.06.007.
  2. Veale, D., & Lambrou, C. (2006). The psychopathology of vomit phobia. Behavioural and Cognitive Psychotherapy, 34(2), 139-150. doi:10.1017/S1352465805002754.
  3. van Hout, W. J. P. J., & Bouman, T. K. (2012). Clinical features, prevalence and psychiatric complaints in subjects with fear of vomiting. Clinical Psychology & Psychotherapy, 19(6), 531-539. doi:10.1002/cpp.761.