Test PHQ-9

Un test tranquilo sobre cómo han sido las últimas dos semanas por dentro: ánimo, sueño, energía y concentración. Sin notas ni juicios, un retrato de estos días.

≈5 min Preguntas: 24

A tortoise walking along a sunlit garden path past a tipped-over terracotta pot, with a watering can and a wicker basket behind it

Si estás aquí, puede que últimamente se hagan cuesta arriba el día y la noche. Este test no evalúa quién eres ni si lo llevas bien: enseña cómo han estado en las últimas dos semanas el ánimo, el sueño, la energía, el apetito y la atención. En cada pregunta elige la opción que más se acerque a estos días, aunque ninguna encaje del todo. Son unos cinco minutos, y al final llega una lectura serena de lo que dicen tus respuestas. ¿Y si ponerle nombre a estos días ya fuera una forma de aligerarlos?

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En las últimas dos semanas, entre el desayuno y la cena, ¿hasta dónde llega un ánimo apagado o vacío?
En las últimas dos semanas, ante un plan que antes ilusionaba, ¿qué ha pasado con las ganas de que llegue?
En las últimas dos semanas, ¿con qué facilidad se ha conciliado el sueño y se ha dormido hasta la mañana?
En las últimas dos semanas, ¿qué lugar ha tenido el agotamiento que llega sin un esfuerzo que lo justifique?
En las últimas dos semanas, ¿cuánto ha crecido la cantidad de comida de un día corriente?
En las últimas dos semanas, ¿cuánto ha sonado por dentro una voz que juzga lo que se hace, se dice o se es?
En las últimas dos semanas, al leer un artículo o un capítulo, ¿hasta qué punto se ha mantenido el hilo de principio a fin?
En las últimas dos semanas, ¿cuánto más lentos han salido los movimientos y el habla, sin causa física que lo explique?
En las últimas dos semanas, repasando los días uno a uno, ¿en cuántos ha estado presente un ánimo triste o vacío?
En las últimas dos semanas, ¿con qué facilidad se ha empezado una afición querida, como tocar, dibujar o cocinar?
En las últimas dos semanas, ¿cuántas horas de más se han ido en la cama, entre noches y siestas?
En las últimas dos semanas, ¿cuánto esfuerzo extra han pedido las tareas físicas del día, como cargar bolsas, limpiar o subir escaleras?
En las últimas dos semanas, ¿qué ha pasado con las ganas de comer, más allá de saltarse una comida?
En las últimas dos semanas, ¿en qué medida un tropiezo o un error ha quedado en su tamaño, sin volverse un fracaso personal?
En las últimas dos semanas, durante una conversación o una tarea de trabajo, ¿cuánto se ha ido la atención sin notarlo hasta después?
En las últimas dos semanas, ¿cuánta dificultad ha habido para pasar un rato sin moverse del sitio?
En las últimas dos semanas, durante un momento agradable, como una comida con buena compañía o un rato al sol, ¿cuánto ha subido el ánimo?
En las últimas dos semanas, ya en marcha una actividad que solía gustar, ¿cómo ha resultado continuarla?
En las últimas dos semanas, ¿cómo ha sido el despertar de cada mañana en cuanto a descanso, sea cual sea la duración de la noche?
En las últimas dos semanas, ¿cuánto se ha mantenido igual de llevadero el trabajo de mesa o de cabeza, como escribir, calcular o revisar?
En las últimas dos semanas, ¿cuánto se ha comido más allá de la sensación de saciedad?
En las últimas dos semanas, tras un encuentro o un encargo, ¿cuánto ha pesado la sensación de haber fallado a alguien?
En las últimas dos semanas, ¿cuánto ha costado decidir algo pequeño, como el menú o qué ponerse?
En las últimas dos semanas, durante una conversación, ¿cuánto se han sentido naturales la cara, la mirada y las manos?

Maryna Lyadneva psicóloga

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Cómo funciona este test

De dónde salen las preguntas, en qué se basa la escala y por qué el resultado no es un diagnóstico.

Mide, por autoinforme, cuánto se expresan durante las últimas dos semanas los signos de depresión en ocho áreas: ánimo, interés y placer, sueño, energía, apetito, autocrítica y culpa, concentración y decisiones, y ritmo o inquietud del cuerpo.

Autora Maryna Lyadneva

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Metodología

El test se apoya en la investigación pública sobre cómo se manifiestan los signos de depresión. Se montó de forma independiente sobre ella y no es el cuestionario PHQ-9 que alguien pueda conocer por su nombre: las preguntas, su número y los umbrales son propios. Una de las áreas de ese cuestionario no se reproduce aquí a propósito.

Recoge un autoinforme sobre las últimas dos semanas: cuánto se notan el ánimo bajo, la pérdida de interés, el sueño, la energía, el apetito, la autocrítica, la concentración y el ritmo del cuerpo. Las respuestas describen escenas, no un reparto de días.

Los tramos de resultado son propios y no se comparan con los de otro instrumento. El test no dice qué había antes ni lo que venga después, y un mismo patrón de respuestas puede venir de una etapa exigente de la vida. La diferencia entre un cuestionario de cribado y un diagnóstico se explica en esta guía de MedlinePlus, y para saber dónde buscar ayuda existe esta página del NIMH.

Este test no es una herramienta de diagnóstico ni sustituye a un profesional. No diagnostica la depresión ni ningún otro estado, no lo confirma ni lo descarta, no estima la probabilidad de un diagnóstico y no da una puntuación clínica. El resultado refleja solo un autoinforme de las últimas dos semanas, respondido de una vez. El diagnóstico lo establece una persona cualificada mediante entrevista clínica y repaso de la historia personal, y los criterios los aplica esa persona.

Preguntas

¿Se puede hacer el test a solas, sin que nadie lo dirija?

Sí. Se responde de principio a fin sin nadie al lado, con calma y de una sentada. Y sea cual sea el resultado, conversar con un profesional de la psicología sigue siendo una idea razonable cuando algo pesa.

¿Este test puede decir si tengo depresión?

No. Lo que dice el test se limita a cómo han sido las últimas dos semanas según tus propias respuestas. Poner nombre a lo que ocurre exige una entrevista clínica y conocer la historia de cada persona, y eso lo hace un profesional cualificado. Para saber dónde buscar ayuda hay un enlace en la sección de metodología.

¿En qué se diferencia de un test de ansiedad?

La depresión y la ansiedad son territorios emparentados, aunque distintos. Este test gira alrededor de los signos de depresión: ánimo, interés, sueño, energía, apetito, autocrítica, concentración y ritmo del cuerpo. No se mide contra otros cuestionarios ni presume de equivaler a ninguno.

¿Es lo mismo que el PHQ-9?

No. Comparte con ese cuestionario la base de investigación pública, pero se montó de forma independiente: recorre un terreno cercano con palabras propias, con otro número de preguntas y otros umbrales, y no devuelve su resultado.

¿Qué fiabilidad tiene un test como este?

Conviene leer el resultado como un punto de partida para pensar, no como una medida exacta. Este test se montó de forma independiente y no ha pasado por una validación aparte. Los cuestionarios de este tipo, muy estudiados, ayudan de forma razonable pero imperfecta, y ni siquiera en esa literatura existe un punto de corte único.

Fuentes
  1. Kroenke K, Spitzer RL, Williams JBW. "The PHQ-9: validity of a brief depression severity measure." J Gen Intern Med. 2001;16(9):606-13. doi:10.1046/j.1525-1497.2001.016009606.x.
  2. Levis B, Benedetti A, Thombs BD, on behalf of the DEPRESsion Screening Data (DEPRESSD) Collaboration. "Accuracy of Patient Health Questionnaire-9 (PHQ-9) for screening to detect major depression: individual participant data meta-analysis." BMJ. 2019;365:l1476. doi:10.1136/bmj.l1476.
  3. Bennabi D, et al. "Psychomotor Retardation in Depression: A Systematic Review of Diagnostic, Pathophysiologic, and Therapeutic Implications." Biomed Res Int. 2013;2013:158746. doi:10.1155/2013/158746.
  4. The Open University. OpenLearn. "Exploring depression: the diagnosis of depression."