Test CAT-Q

Un test tranquilo sobre cuánto esfuerzo pones en cómo te ven los demás. Sin juicios, para entender qué te cuesta y qué te sostiene.

≈4 min Preguntas: 20

A gray pigeon standing on a wooden windowsill beside a cup, a potted basil plant and a stack of books, with a linen curtain moving in the open window.

¿Conoces esa sensación de llegar a casa después de cuidar cada palabra y cada gesto? Si estás aquí, quizá quieras ver cuánto esfuerzo se te va en cómo te ven los demás. El test no juzga qué tipo de persona eres: enseña cómo lo tienes montado tú. En cada pregunta elige lo que más se parezca a lo que te pasa ahora. Son veinte preguntas, unos cuatro minutos, y al final encontrarás una lectura tranquila de tu resultado. ¿Y si el esfuerzo que pones en cómo te ven mereciera una mirada tranquila?

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Mañana tienes una comida con gente que conoces poco. ¿Qué haces esta noche con lo que vas a decir?
Conoces a alguien nuevo en una fiesta. ¿De dónde salen tus primeras frases?
En una reunión cada persona se desenvuelve a su manera. ¿Qué haces con eso?
Estás en plena reunión con amistades nuevas. ¿Qué tienes presente sobre cómo comportarte?
Te invitan a una cena donde no conoces a nadie. ¿Cómo entras?
En plena charla de mesa el cuerpo te pide moverse. ¿Qué haces con ese impulso?
Algo te sorprende en plena charla. ¿Qué haces con el comentario o el sonido que iba a salir?
Alguien te cuenta algo y tu expresión natural podría parecer extraña. ¿Qué haces con tu mirada y tu gesto?
Te apasiona una afición y sale el tema en el grupo. ¿Qué haces con ella?
Algo te enfada, te emociona o te aburre delante de otras personas. ¿Qué pasa con tu reacción?
Hablas con alguien de tono muy marcado, animado o pausado. ¿Qué pasa con tu manera de hablar?
Charlas con alguien que gesticula mucho. ¿Qué pasa con tu postura y tus gestos?
Un día quedas con amistades, otro con la familia y otro con gente del trabajo. ¿Qué versión de ti aparece?
Cuentas algo y la otra persona frunce el ceño. ¿Qué haces sobre la marcha?
Se suma alguien nuevo a la mesa. ¿Qué pasa con tu forma de ser?
Comparas una comida familiar con una reunión entre desconocidos. ¿Cambia tu esfuerzo por cómo te ven?
Entras en un sitio nuevo con gente que no conoces. ¿Qué pasa con tu esfuerzo respecto a un sitio conocido?
Acabas una tarde entera pendiente de cómo te ven. ¿Cómo llegas a casa?
Estás ajustando cómo apareces ante alguien. ¿Qué sabes de tu motivo?
Vuelves a casa tras una tarde de charla con gente. ¿Cómo es tu recuperación?

Maryna Lyadneva psicóloga

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Cómo funciona este test

De dónde salen las preguntas, en qué se basa la escala y por qué el resultado no es un diagnóstico.

Mide el esfuerzo que una persona dice dedicar a manejar cómo se ven sus rasgos sociales ante los demás, en cuatro terrenos: preparación previa, contención de reacciones, adaptación en el momento y coste según el entorno; no mide cuánto están presentes esos rasgos.

Autora Maryna Lyadneva

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Metodología

El test parte de que cuidar la propia imagen social no es una sola conducta. Reúne cuatro terrenos, ordenados de fuera hacia dentro: el entorno y lo que cuesta después, las reacciones que se contienen, el ajuste a la otra persona en el momento y la preparación previa. Tres de ellos vienen de la investigación sobre este tipo de esfuerzo; el del entorno y el coste sale de otros estudios.

Se mide lo que la persona dice hacer para manejar cómo se ven sus rasgos sociales, no cuánto están presentes. Como toda autoevaluación, depende de lo que la persona nota en sí: parte de este esfuerzo se vuelve automática y puede pasar inadvertida o exagerarse. Los cuestionarios de este tipo no tienen puntos de corte reconocidos, así que los niveles del test son propios.

Para leer cómo se describe este esfuerzo hay una guía en inglés, y para saber adónde acudir, esta página sobre cómo se pide una valoración.

Este test no es un instrumento diagnóstico ni sustituye a un especialista. El autismo solo lo diagnostica un profesional cualificado, que conoce la historia de la persona desde la infancia y observa cómo se comporta, nunca un cuestionario ni un número. El test no determina si alguien es autista ni valora los rasgos: muestra el esfuerzo que se dedica a cómo se ve desde fuera. Un resultado alto no es señal de autismo y uno bajo no indica su ausencia, porque este esfuerzo también aparece en personas sin autismo.

Preguntas

¿Por qué el test mezcla preguntas tan distintas entre sí?

Porque no hay una sola manera de cuidar cómo te ven, sino cuatro. Una es medir el sitio: hay entornos que piden más y dejan más cansancio después. Otra, contener lo que sale solo, como un gesto o una risa. Otra, acompasarte a quien tienes delante en plena conversación. Y otra, llegar con las frases ya pensadas. Dos personas pueden sumar lo mismo por caminos distintos, así que cada bloque tiene sus preguntas.

¿Cómo se lee mi resultado?

Un resultado alto o bajo describe cuánto esfuerzo refieres hoy y nada más. Se lee contra la escala del propio test, no contra otras personas. Como para los cuestionarios de este tipo no hay puntos de corte reconocidos, los niveles de aquí son propios y no copian los de nadie.

¿Puede un resultado alto significar autismo?

No. Cuidar así la imagen ante los demás también le pasa a personas sin autismo, y por eso un valor alto no apunta hacia ningún lado por sí solo; uno bajo tampoco descarta nada. Solo informa de cuánto esfuerzo se pone.

¿Qué se mide aquí exactamente?

El trabajo que cuesta mostrarse de cierta manera, no cómo eres. Una persona puede tener rasgos muy marcados y gastar poca energía en moderarlos, y otra puede tener rasgos discretos y gastar mucha. El test solo pregunta por esa energía.

¿Sirve este test para saber si tengo autismo?

No. Si la duda es real, lo útil es hablar con un profesional cualificado; en la sección de metodología hay enlaces para saber adónde acudir. Un cuestionario no basta, ni en un sentido ni en otro: quien valora esto mira cómo ha sido la vida de la persona desde la infancia y cómo se comporta.

Fuentes