Test de estilo social

Cómo tomas la palabra y cómo dejas ver lo que sientes, contado sin juicios. Una lectura tranquila de tu manera de entrar en la conversación.

≈5 min Preguntas: 24

A red-gold dog sits on a flagstone garden path between terracotta pots of lavender and herbs, with a stone wall of climbing roses and an open wooden gate behind.

Si estás aquí, quizá te has preguntado alguna vez por qué unas conversaciones te salen solas y otras te cuestan. Este test no valora si algo en ti está bien o mal: muestra cómo lo tienes montado tú. En cada escena elige lo que te suene más cercano a ahora. Son 24 preguntas, unos cinco minutos, y al final aparece tu posición en dos escalas de trato con los demás. ¿Y si tu manera de entrar en una conversación fuera, simplemente, una manera?

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En el salón de casa, toda la familia lleva un rato sin ponerse de acuerdo sobre dónde pasar las vacaciones.
En la reunión de vecinos hay tres presupuestos para arreglar el portal y nadie se decide.
El chat de amistades se llena de ideas para un regalo de boda común y hay que ir cerrando algo.
En el club de lectura toca elegir el próximo libro y cada persona parece querer uno distinto.
En el grupo de senderismo se propone una ruta que te parece demasiado larga para este sábado.
En el chat del equipo de fútbol sala hay desacuerdo sobre cómo repartir el coste de la cancha.
En una cena de amistades, una conversación sobre dónde vivir se pone tensa entre dos personas y te piden opinión.
Dos personas de tu familia discuten sobre cómo organizar una fiesta de cumpleaños y ambas te miran.
En una boda te sientan junto a una persona que no conoces de nada.
En la primera clase de un taller de bricolaje se sienta a tu lado otra persona.
Coincides en el ascensor con la persona que acaba de mudarse al piso de enfrente.
Llegas a la cena de cumpleaños de una amistad y todas las caras son nuevas.
Necesitas que alguien de tu edificio te lleve al aeropuerto a las cinco de la mañana.
Tienes que recuperar hoy la taladradora que prestaste a una amistad hace un mes.
Quieres pedir a una persona vecina que baje la música de los domingos por la mañana.
Necesitas ayuda con una mudanza el sábado y tus amistades tienen planes.
Una amistad te invita a pasar el fin de semana en su casa de campo y no puedes ir.
Una persona conocida te pide el coche para un viaje largo y prefieres no dejarlo.
En el grupo de teatro aficionado te proponen encargarte de las entradas y prefieres no hacerlo.
Una amistad te invita a su cumpleaños en una discoteca y no te apetece nada ir.
Tienes que contar a tu familia que este año no vas a ir a la comida de Navidad.
Tienes que decir a la persona con quien compartes piso que te mudas dentro de dos meses.
Tienes que avisar al grupo de viaje de que se cancela la salida por falta de presupuesto.
Tienes que decir a una persona mayor de tu familia que ya no puedes hacerle la compra cada semana.

Maryna Lyadneva psicóloga

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Cómo funciona este test

De dónde salen las preguntas, en qué se basa la escala y por qué el resultado no es un diagnóstico.

Mide, por autoinforme, en qué punto de dos dimensiones continuas del estilo de comunicación se sitúa quien responde, la iniciativa al tomar la palabra y la apertura al mostrar reacciones, resumido en el cuadrante que mejor encaja con el conjunto de sus respuestas.

Autora Maryna Lyadneva

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Metodología

El resultado es una posición, no un tipo: cada persona cae en algún punto de un terreno continuo, y las cuatro zonas que se nombran solo sirven para orientarse. Ninguna se presenta como mejor que las demás.

Ese terreno lo forman dos ejes que la investigación publicada sobre conducta interpersonal usa desde hace décadas, dispuestos en círculo: cuánta iniciativa hay al tomar la palabra y cuánta apertura al mostrar lo que se siente. Las respuestas empujan hacia un lado u otro de cada eje, y sale la zona con la que más casan en conjunto.

Todo parte del propio relato de quien responde. Por eso la lectura habla de cómo suele interpretarse un patrón así desde fuera, sin que el test pueda saber qué piensa de nadie su entorno.

Las preguntas se escribieron para este test y no dependen de ningún programa de formación ni de sus nombres para los estilos. Lo que en los resultados aparece como precio de cada punto fuerte son roces corrientes de la convivencia, no síntomas.

Como cualquier esquema de estilos sociales, no es un instrumento de diagnóstico ni sustituye a un especialista, y veinticuatro escenas no abarcan a una persona entera. Tampoco vale como guía para decisiones de trabajo, de selección o de pareja.

Preguntas

¿Es un test de personalidad?

Sí, en un sentido amplio. Lo que retrata es un patrón de conducta de hoy, no un rasgo grabado para siempre, y por eso los cuatro resultados son zonas de un mismo terreno más que identidades separadas.

¿Cuántas preguntas tiene y cuánto se tarda?

Basta una sentada de unos cinco minutos. Son 24 escenas cotidianas, cada una con cuatro respuestas, y funciona mejor contestando con lo primero que te suene cercano.

¿Qué diferencia hay entre este test y el MBTI?

Se comparan mucho, pero apuntan a sitios distintos: este test mira qué haces en situaciones concretas con otras personas, algo que otros pueden ver, y no una preferencia interior estable.

¿Es el mismo test que hice en un curso de formación?

Con mucha probabilidad tu resultado no coincidirá por nombre con el de aquel curso. Este test es independiente: se apoya en investigación abierta y no usa los nombres de ningún programa comercial, así que sirve como lectura propia, no como repetición.

¿En qué se diferencia el estilo social del DISC?

Son parientes, no gemelos: ambos organizan el comportamiento en cuatro zonas, pero cada uno creció en su propia tradición, con otra procedencia y otra historia.

Fuentes
  1. Leary, T. (1957). Interpersonal Diagnosis of Personality: A Functional Theory and Methodology for Personality Evaluation. New York: Ronald Press.
  2. Wiggins, J. S. (1979). A psychological taxonomy of trait-descriptive terms: The interpersonal domain. Journal of Personality and Social Psychology, 37(3), 395–412. doi:10.1037/0022-3514.37.3.395
  3. Trapnell, P. D., & Wiggins, J. S. (1990). Extension of the Interpersonal Adjective Scales to include the Big Five dimensions of personality. Journal of Personality and Social Psychology, 59(4), 781–790. doi:10.1037/0022-3514.59.4.781
  4. Horowitz, L. M., Alden, L. E., Wiggins, J. S., & Pincus, A. L. (2000). Inventory of Interpersonal Problems (IIP) Manual. San Antonio: The Psychological Corporation.