Test de trastorno de personalidad dependiente

Cuánto de lo que decides, temes y evitas descansa en la opinión de otros. Cinco minutos, sin etiquetas y con calma.

≈5 min Preguntas: 24

A basset hound sitting beside a leather armchair in a warm hallway, facing a wooden front door with a coat hanging on the wall.

¿Conoces esa sensación de querer que alguien te confirme una decisión antes de darla por buena? Este test no busca saber qué clase de persona eres: enseña cómo se reparten en tus respuestas la confianza en tu criterio y la que pones en los demás. Son 24 preguntas, unos cinco minutos, y en cada una eliges lo que te queda más cerca ahora. Al final ves cuánto asoman los rasgos de personalidad dependiente, contados como un nivel y no como etiqueta. Una idea para quedarte: apoyarse en otros no es lo mismo que no confiar en ti.

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Vas a comprar unos zapatos y dudas entre dos pares de precio parecido. ¿Cómo eliges?
Acabas de reservar un viaje con las fechas que elegiste. ¿Qué haces con esa decisión?
Te llega una oferta de trabajo en otra ciudad y hay que dar una respuesta. ¿Quién la decide?
En el grupo preguntan adónde ir a comer y todas las miradas se dirigen a ti. ¿Cómo contestas?
Estás con una persona cercana, todo va bien, y de pronto piensas que la relación podría acabarse algún día. ¿Qué haces?
Llega un sábado sin planes, sin visitas y sin compromisos. ¿Cómo lo pasas en casa?
Una persona a la que quieres cancela un plan a última hora o hace una broma que te sienta mal. ¿Qué haces?
Hay algo en tu relación que te preocupa de verdad, como el reparto de tareas o un hábito que te pesa. ¿Cómo sale el tema?
Una persona cuyo apoyo te importa te enseña un proyecto suyo que a ti no te convence. ¿Qué le dices?
Sales de excursión con una persona que te apoya y el cielo se pone gris. Esa persona quiere seguir hasta la cima. ¿Qué haces?
Alguien importante para ti propone un plan de fin de semana que no te apetece nada. ¿Cómo lo llevas?
Cenas con una persona cuyo apoyo te importa. ¿Cómo sigues su estado de ánimo?
Tienes por delante un trabajo que sabes hacer, como redactar un informe o pintar una habitación. ¿Cómo arrancas?
En el grupo de amistades falta alguien que proponga fecha para quedar. ¿Quién da el primer paso?
Empiezas un plan personal, como ir al gimnasio, y toca mantenerlo. ¿Qué papel juegan los demás?
Tienes listo un correo importante y sabes que está bien escrito. ¿Cuándo lo envías?
Hay que pagar un recibo atrasado o arreglar el termo, y esta vez te toca a ti. ¿Cómo lo afrontas?
Se acerca un viaje de trabajo en el que te toca decidir todo por tu cuenta. ¿Cómo lo esperas?
Tienes una cita médica dentro de poco e imaginas ir sin nadie que te acompañe. ¿Qué notas?
Una persona cercana te dice que te acompaña a una gestión sencilla. ¿Cómo te sienta?
Una persona a la que sueles acudir te dio consejos que no funcionaron y surge otro apuro. ¿A quién recurres?
Te surgen tres asuntos: uno de ordenador, uno de dinero y uno personal. ¿A quién se los cuentas?
En tu relación más cercana hay que decidir el destino de las vacaciones, un gasto o una mudanza. ¿Quién decide?
Después de un día malo, alguien tiene que dar ánimos. ¿Cómo se reparte ese papel en tu relación más cercana?

Maryna Lyadneva psicóloga

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Cómo funciona este test

De dónde salen las preguntas, en qué se basa la escala y por qué el resultado no es un diagnóstico.

Mide, por autoinforme, cuánto se presentan en las respuestas seis rasgos del patrón de personalidad dependiente: apoyo en otros para decidir, miedo a la separación, sumisión, falta de iniciativa, inquietud ante la idea de valerse sin ayuda y apoyo rígido e indiscriminado.

Autora Maryna Lyadneva

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Metodología

El test parte de una idea sencilla: buscar consejo, agradecer una mano o preferir compañía son formas corrientes de vivir con otros. Lo que interesa es otra cosa, un apoyo rígido, que se dirige a cualquiera y va siempre en un solo sentido.

Las respuestas se agrupan en seis facetas: decidir con ayuda, temer la separación, ceder ante el desacuerdo, arrancar sin empuje ajeno, inquietarse por valerse sin ayuda y apoyarse siempre en la misma fuente. Cada una cuenta con cuatro preguntas, y el resultado señala hasta dónde llegan esos rasgos.

El planteamiento se inspira en los modelos de rasgos por dimensiones, donde este patrón se mide en un continuo. Como lectura aparte pueden consultarse una definición en un diccionario de psicología y un resumen en una enciclopedia abierta.

Al responderse en solitario, el test refleja la imagen que cada persona tiene de sí al contestar; no hay entrevista con un profesional ni repaso de la historia personal.

En cuanto a las clasificaciones oficiales, una de las dos grandes mantiene el cuadro como diagnóstico con nombre propio, mientras que la otra prefiere describirlo por su gravedad y por rasgos de personalidad.

Nada de esto convierte el test en una herramienta de diagnóstico ni en sustituto de la consulta. Que aparezcan o no rasgos no confirma ni descarta un trastorno de personalidad dependiente: esa conclusión corresponde únicamente a un profesional de salud mental con licencia, después de una evaluación que un formulario no puede dar.

Preguntas

¿Es lo mismo depender mucho de una persona que este patrón?

No, aunque se confunden con facilidad. Apoyarse en una sola persona puede deberse a una historia concreta, como una relación muy absorbente, y eso es asunto de ese vínculo. El test mira algo más extendido: cómo actúa alguien ante familia, compañeros o pareja cuando toca decidir, empezar algo o calmarse.

¿Puedo saber con este test si tengo trastorno de personalidad dependiente?

No, el test no llega hasta ahí. Ese juicio lo emite un profesional de salud mental con licencia, tras hablar con la persona y repasar su historia, algo que un cuestionario no reproduce. Si lo que ves en tus respuestas te inquieta, una consulta con esa figura sirve para poner orden, sin urgencia.

¿Necesitar a los demás para decidir o para calmarme significa que algo va mal?

Por sí solo, no. Consultar con tu pareja qué sofá comprar, llamar a alguien tras un mal día o no soportar los domingos en soledad son costumbres de quien vive con otros. El test se fija en otra cosa: en si ese apoyo se vuelve inflexible, se dirige a quien sea y solo va en una dirección.

Fuentes
  1. Bornstein, R. F. (1992). The dependent personality: Developmental, social, and clinical perspectives. Psychological Bulletin, 112(1), 3–23. doi:10.1037/0033-2909.112.1.3.
  2. Krueger, R. F., Derringer, J., Markon, K. E., Watson, D., & Skodol, A. E. (2012). Initial construction of a maladaptive personality trait model and inventory for DSM-5. Psychological Medicine, 42(9), 1879–1890. doi:10.1017/S0033291711002674.
  3. Bornstein, R. F., Geiselman, K. J., Eisenhart, E. A., & Languirand, M. A. (2002). Construct validity of the Relationship Profile Test: Links with attachment, identity, relatedness, and affect. Assessment, 9(4), 373–381. doi:10.1177/1073191102238195.
  4. McClintock, A. S., & McCarrick, S. M. (2017). An examination of dependent personality disorder in the Alternative DSM-5 Model for Personality Disorders. Journal of Psychopathology and Behavioral Assessment, 39(4), 635–641. doi:10.1007/s10862-017-9621-y.